DULCES SUEÑOS

DULCES SUEÑOS
13 Mar 2015

¿Qué hacer cuando Morfeo no aparece? Especialistas dan consejos para lograr el ansiado descanso nocturno y advierten que la falta de este podría traer consecuencias graves a la salud.

Rodrigo Saldarriaga Valverde
Colaborador.

Dormir bien es una tarea cada vez más difícil para la mayoría de adultos. La carga de trabajo y las múltiples responsabilidades pueden mantenernos despiertos muchas horas seguidas durante la noche, y cuando por fin logramos cerrar los ojos para reposar, un nuevo día comienza: señal que hay que volver a la rutina.

Según cifras de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, solo en Estados Unidos entre 50 y 60 millones de personas sufren de desórdenes del sueño, por lo que esta institución ha llegado a considerar a esta falta de sueño colectiva una epidemia generalizada y de carácter público urgente.

Trujillo, como otras urbes en camino a convertirse en metrópolis, ha crecido a un ritmo acelerado en los últimos años. Esto se ha visto reflejado en los índices demográficos, el boom inmobiliario, la presencia de nuevos centros comerciales… y en los niveles alarmantes de estrés producidos por dificultades en el trabajo, que desencadenan problemas severos en las relaciones interpersonales.

De acuerdo con un estudio realizado en nuestro país por el portal Trabajando.com en el 2009, el 78 % de los encuestados aceptó haber padecido de estrés laboral. Uno de los principales síntomas de este son los trastornos del sueño, y siendo el sueño la principal fuente de recuperación emocional y física del organismo, el estrés puede causar efectos negativos en su funcionamiento.

“El sueño es un período fisiológico del ser humano donde el cerebro logra asimilar los aprendizajes que han tenido lugar en el día”, señala Manuel Montalván Yparraguirre, neurólogo del Centro Médico del Norte, que considera al sueño como “vital” para las personas de todas las edades.

Según el especialista, es durante la etapa del sueño que uno fija todas las cosas que fueron ocurriendo a lo largo de la jornada, y es ahí donde está el sustento de la memoria. Es importante mencionar que los patrones de sueño cambian con la edad: un bebé, por ejemplo, duerme entre 12 y 14 horas diarias, mientras que a un adulto le basta un promedio de 6 a 8 horas.

Para el psicólogo David Aranaga Zavaleta, los trastornos de sueño son situaciones en las cuales hay una variación de la conducta esperada o normal, pues se pierde el hilo del sueño y el individuo puede permanecer varias horas despierto. Esto se presenta sobre todo en personas con gran carga laboral o en estudiantes, que si pasan más de cuatro días seguidos sin poder conciliar el sueño, entonces se considera una patología.

“El sueño es un estado reparador de energía”, explica Aranaga, quien aconseja que el mejor momento para dormir es de noche. “Para conseguir un descanso adecuado es mejor evitar las siestas prolongadas en la tarde”.

Además, indica que “trastocar” el sueño –especialmente durante la etapa universitaria o laboral– influye directamente en el bajo rendimiento, la falla de la memoria y el cansancio extremo, además de devenir en otros problemas más graves como ansiedad y estrés, que van acumulándose y perjudicando aún más al paciente. En caso la persona sea proclive a conductas violentas, puede generar un “estallido” en su conducta habitual.

¿Cómo revertir esta situación? Manuel Montalván brinda algunos tips para ayudar a cumplir con las horas de sueño adecuadas sin sufrir interrupciones.

  1. Temperatura: varía según la persona, el espacio geográfico y el clima al cual se ha acostumbrado. Esto explica que algunas personas que viven en climas cálidos no pueden dormir en zonas de temperaturas frías o viceversa. Se deben buscar las condiciones óptimas que permitan descansar cómodamente.

 

  1. Grado de sonido: algunas personas caen dormidas rápidamente al escuchar música relajante (clásica, de preferencia) a un volumen muy bajo. No obstante, hay quienes sólo pueden conciliar el sueño mediante el silencio total, y cualquier ruido extraño puede resultar molesto e impedir que alcancen el mencionado estado.

 

  1. Estado gástrico: se sugiere no ingerir alimentos o líquidos antes de acostarse para evitar pesadez durante el período de sueño.

 

  1. Baños relajantes: tomar una ducha caliente o fría es una buena opción. Esto ayuda a relajar el cuerpo y mantenerlo fresco antes de ir a la cama.

“Cuando la persona amanece descansada, con un ánimo dispuesto, ahí se comprueba si el sueño fue apropiado”, concluye el neurólogo.

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Rodrigo Saldarriaga

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