¿Por qué mi hijo es malcriado?

¿Por qué mi hijo es malcriado?
23 Nov 2015

Cuando las reglas no funcionan, es hora de identificar y cambiar costumbres en casa. ¿Qué está pasando?

Muchos padres acuden desesperados al consultorio para que “arreglemos” a sus hijos. Pero no suelen comprender que los problemas de conducta están relacionados con factores diversos que generalmente escapan de las manos de los profesionales.
Si quiere generar un verdadero cambio de comportamiento en sus niños, tome en cuenta los siguientes puntos.

1. Los padres son ejemplo de sus hijos.
Los niños aprenden todo de sus padres. Esto se refiere no solo a que aprenderán de los consejos y correcciones que papá y mamá les hagan, sino también de los comportamientos que ellos tengan en su vida diaria. Por ejemplo, en una familia donde el padre agrede verbalmente a la madre, el niño podría aprender a faltar el respeto a las figuras de autoridad, como pueden ser sus maestros de colegio, algo que traería consecuencias negativas en su aprendizaje. Si ante indicios de mala conducta los padres reaccionan impulsivamente gritando, insultando o castigando físicamente al niño, este podría aprender que con la violencia se solucionan las diferencias, entonces es probable que agreda a sus hermanos, compañeros o incluso a sus mismos padres ante una situación que le disguste.

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2. Cuidado con la desautorización.
Cuando los padres corrigen y castigan (no físicamente) a sus hijos, les transmiten el mensaje de “te castigo porque tu comportamiento está mal”. El problema surge cuando después de aplicado el correctivo, otra figura de autoridad (abuela, tía, etc.) decide retirarlo y, además, premiar al niño con otra cosa. Con esto, se está desautorizando la figura de los padres e imposibilitando al niño de corregir su mala conducta.

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3. La importancia del sueño.
Está comprobado que el dormir las horas necesarias es una necesidad neuropsicológica tan importante que influye en el comportamiento, aprendizaje y hasta en el crecimiento del niño. El sólo hecho que un niño duerma menos de lo que necesita, afectará de manera decisiva su comportamiento y capacidad de aprendizaje.

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4. El juego como vínculo familiar.
Cuando está con sus padres, el niño se siente seguro pues los considera personas grandes y fuertes. Si papá y mamá juegan con él, se sentirá reconocido y aumentará su autoestima. Todo juego, ya sean las escondidas, las chapaditas o algún deporte, tiene sus propias reglas. Al jugar con los padres, el niño estará aprendiendo a obedecer reglas, a la vez que aumenta la seguridad en sí mismo y fortalece los lazos fraternos. Además, el estado emocional que mantiene durante el juego es idóneo para fomentar el aprendizaje.

Por:

Gfotouillermo Cieza Caruajulca
Psicólogo
Especialista en Terapia Familiar.
(Columnista invitado)

 

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Guillermo Cieza

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