El insomnio

El insomnio
25 Abr 2016

Luchando con la almohada

¿Quieres pero no puedes dormir? No eres el único. Lograr el ansiado descanso nocturno es una tarea cada vez más difícil para la mayoría de adultos, aunque no imposible.

El 10% de la población padece de insomnio, según últimos datos de la Sociedad Peruana de Neurología. En otras palabras, uno de cada diez peruanos tiene problemas para dormir. Un panorama preocupante si tenemos en cuenta que el descanso “no es un placer, sino una necesidad” –en palabras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) –.

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Y es que, como explica precisamente Manuel Montalván Yparraguirre, neurólogo del Centro Médico del Norte, “el sueño es un período fisiológico del ser humano donde el cerebro logra asimilar los aprendizajes que han tenido lugar en el día, y es vital para personas de todas las edades”.

De acuerdo con el especialista, es durante la etapa del sueño que uno fija todas las cosas que ocurrieron a lo largo de la jornada, y es ahí donde está el sustento de la memoria. Sin embargo, es importante aclarar que los patrones de sueño cambian con la edad: un bebé, por ejemplo, duerme entre 12 y 14 horas diarias, mientras que a un adulto le basta un promedio de 6 a 8 horas.

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Morfeo esquivo

Para el psicólogo David Aranaga Zavaleta, el insomnio y otros trastornos del sueño son situaciones en las cuales hay una variación de la conducta esperada o normal. Esto se presenta sobre todo en personas con gran carga laboral o en estudiantes, que si pasan más de cuatro días seguidos sin poder conciliar el sueño entonces se considera una patología.

“El sueño es un estado reparador de energía”, señala, y aconseja que el mejor momento para dormir es de noche. “Para conseguir un descanso adecuado es mejor evitar las siestas prolongadas en la tarde”.

Aranaga indica que “trastocar” el sueño –especialmente durante la etapa universitaria o laboral– influye directamente en el bajo rendimiento, la falla de la memoria y el cansancio extremo, además de devenir en otros problemas más graves como ansiedad y estrés, que van acumulándose y perjudicando aún más al paciente. En caso la persona sea proclive a conductas violentas, puede generar un “estallido” en su conducta habitual.

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10 consejos para dormir mejor

La Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard ofrece algunos tips para cumplir con las horas de sueño adecuadas sin sufrir interrupciones.

 

1. Haz ejercicio. Te ayuda a mantenerte físicamente activo y brinda tres beneficios clave: cuando uno está cansado por el ejercicio se duerme más rápido, consigue un mayor porcentaje de sueño profundo y se despierta con menos frecuencia durante la noche.

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2. La cama es solo para dormir y tener sexo. Olvídate de ver televisión, revisar las redes sociales, leer el correo o jugar en el celular entre sábanas. Estas actividades no nos aportan ningún factor positivo si queremos dormir mejor al final del día.

3. Horarios y rutina. Organiza tu sueño. En la medida de lo posible, hay que irse a dormir a la misma hora cada día y despertarse también a la misma hora. Entrenar a tu cuerpo de cara al sueño hará que duermas más rápido y te despiertes más fresco.

4. Adiós al tabaco. Fumar es un gran enemigo del descanso (y de nuestra salud en general) porque la nicotina tiene un efecto en el organismo que dificulta que te quedes dormido con facilidad.

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5. Una buena zona de descanso. El celular, la laptop y la televisión deberán quedar fuera del lugar donde duermes, a fin de crear un ambiente de tranquilidad y silencio. Lo ideal es que esté oscuro, relativamente fresco, ordenado y con pocos objetos alrededor.

6. Menos cafeína. Beber café, té o gaseosas a lo largo del día te dificultará dormir al final del día, así como también aumentará la necesidad de despertarse para ir al baño en medio de la noche.

7. Los somníferos no son buenos aliados. Trata en lo posible de no tomar pastillas para dormir. Consulta con un especialista sobre la manera más eficaz de tomarlas durante el periodo de tiempo más corto posible.

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8. Menos alcohol. Esta sustancia deprime el sistema nervioso, lo que ayuda a quedarse dormido. No obstante, este efecto desaparece a las pocas horas, por lo que podrías despertarte varias veces a lo largo de la noche, impidiendo un buen sueño.

9. Siestas sí, pero cortas. Un máximo de 20 minutos de siesta es más que suficiente para continuar con energía el resto del día. Si son extensas, impedirán que por la noche concilies el sueño.

10. Si no consigues dormir, levántate. Tras 20 minutos de haberte ido a dormir y no haberlo logrado es un indicador de que no estás relajado. Ponte de pie, lee un poco y luego vuelve a la cama. Dar vueltas y vueltas en la misma no acelerará el proceso.

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Livin

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